Ago 19, 2015
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En el diván

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Era la primera vez en el diván. Fue mi decisión. Sentía que si uno iba a hablar de sueños tenía que hacerlo echada.

Mi terapeuta, Julio, estaba sorprendido de que hubiera sacado la cita unos días antes, pero no podía seguir con esa angustia en mi pecho. ¿Qué es lo que estoy pagando?

Empieza así: veo mis pies en agua. Se siente tibio y delicioso. Contemplo mis piernas. Pienso que he engordado un poco. Las toco, las acaricio y me gusta mucho.

Empiezo a sentirme acalorada. No sé exactamente como describirlo. Pero sigo acariciando mis piernas, no puedo detenerme. Pienso que no está bien y me genera angustia no poder controlar mis manos.

Logro dominarme por un segundo y aprieto mis piernas, esperando reaccionar y despertar. Pero no lo consigo, por el contrario, me excita.

Empiezo a subir por ellas. ¡Detente! Mis manos tocan mi pubis. ¡Debí depilarme la semana pasada! Lo siento caliente, receptivo.

Una de mis manos se adentra y con los dedos me penetra. Estoy húmeda. Y me penetra una vez más.

Sube, solo un poco, lo necesario, ya sabes. Y empieza a moverse. Lentamente primero, de arriba hacia abajo, y luego cada más violentamente en círculos. Estaba realmente muy excitada.

De pronto, mi mano era otra, le pertenecía a alguien más. ¿Era hombre? ¿Era mujer? Volteé para ver quien me daba tanto placer, pero me cogió del pelo y me obligó a concentrarme en el.

Me vine.

Llevé mis dedos a mi boca y fue la primera vez que me probé.

Bueno, Julio, te veo la semana siguiente. No te preocupes en levantarte. Conozco la salida.

 

ILustraciones: Andrés León Mochisuki

Autora: Camila

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Pintura · Relatos

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