Jul 16, 2016
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Lirismos

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Lirismos

Un culo no es lírico, es para muchos, lugar de terror. Las mujeres recostadas al pasillo de la Fábrica, abrían un camino una junto a otra como reses colgadas del matadero. La humedad de ese pasadizo me recordaba ese corredor de la pequeña muerte donde te encontré a hurtadillas con los ojos fijos en la mayólica blanca. Abrir tus poros no fue difícil, resbalando a fondo hasta que tu enorme saco animal me atrapó en una red donde todo cabía. Y qué macho eras, con ellas tras de ti, y tú ufanándote de tu verga y su olor a queso Brie. Sin embargo, fui yo que descubrí tu pureza allí donde nadie había llegado a tocarte pese a tu experiencia. Allí, donde eras un niño sin vivir la intensidad. Me entrené largo tiempo en el arte de lanzar cuchillos, en ser un carnicero y entrarle a la médula de las cosas. Poco me interesó tu rostro, tus ojos, o tu mirada; tus genitales y sus formas blandas. Eso es lugar común y no tiene gracia, miles de estatuas de todos los tiempos pueden encontrarse hasta en las iglesias. Sin embargo, tu culo, ese lugar de estremecimiento por dónde tocar tus tripas, reunía tu verdadero yo. Ese yo, que ahora solo a mí me pertenece.

Escritora: Violeta Barrientos

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Relatos

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